Un empresario gasta un millón de dólares al mes entre publicidad, software y proveedores. Luego reserva un vuelo en clase business para un viaje de trabajo y lo paga en efectivo, como cualquiera.

Es una escena que nuestro equipo ve a menudo, y es uno de los desperdicios más silenciosos en la vida de quien hace negocios. Cada gasto empresarial pagado con una tarjeta de débito, o con una tarjeta de crédito cualquiera, es una ventaja que se deja sobre la mesa.

En Estados Unidos las empresas lo entendieron hace tiempo: la tarjeta de crédito es una herramienta de negocio que devuelve valor por cada dólar gastado, en forma de vuelos, hoteles, servicios y accesos reservados.

En este artículo vemos cómo funciona, por qué las mejores tarjetas del mundo son las americanas, cómo se obtienen incluso sin vivir en Estados Unidos y cuál es el camino para llegar a la tarjeta más exclusiva que existe, la American Express Black Centurion.

Cómo funcionan los puntos de las tarjetas de crédito

Cada vez que pagas con una tarjeta de crédito de alto nivel, recibes puntos en proporción a lo que has gastado. Esos puntos se convierten en vuelos, hoteles y servicios de viaje.

En Italia, y en buena parte de Europa, esta cultura casi no existe. En Estados Unidos es la norma: ninguna empresa paga con tarjeta de débito, ni siquiera las que tienen liquidez de sobra. Muchos de nuestros clientes tienen toda la liquidez que necesitan y usan la tarjeta de crédito exclusivamente para acumular puntos en gastos que harían de todos modos.

Los números lo dejan claro. Con un gasto de 10.000 dólares en un mes, las tarjetas adecuadas generan unos 40.000 puntos, suficientes, por ejemplo, para un vuelo en business de Madrid a Miami.

Ahora piensa en el gasto de una empresa real. Con 100.000 dólares al mes y una tarjeta que multiplica los puntos por cuatro en las categorías de gasto empresarial, acumulas 400.000 puntos en un solo mes. Calculando unos 50.000 puntos por vuelo en business, son siete u ocho vuelos.

También existe el cashback, pero en la mayoría de los casos conviene mucho menos: un 2% de reembolso vale poco frente a ocho vuelos en business.

Hay además un detalle que muchos pasan por alto: incluso los gastos que normalmente se pagan por transferencia, como los sueldos del equipo o de algunos proveedores, se pueden pagar con la tarjeta de crédito a través de servicios que convierten el pago con tarjeta en una transferencia para quien la recibe. A final de año son millones de dólares gastados, y por tanto millones de puntos.

Un caso concreto: doce billetes en business pagando solo las tasas

El caso más emblemático viene precisamente de… GloboBanks. El fundador Lorenzo Giberti, como contó en algunos vídeos de nuestro canal de YouTube, usó las tarjetas americanas exactamente así para su viaje de luna de miel.

Combinando una tarjeta empresarial americana, con un multiplicador de cuatro puntos por dólar, y una tarjeta personal con multiplicador de dos, sobre un gasto de unos 150.000-200.000 dólares acumuló 600.000 puntos.

Con esos puntos reservó seis vuelos en business para dos personas, es decir, doce billetes, con compañías como Emirates, Turkish Airlines y Singapore Airlines. Pagados en efectivo, habrían costado unos 50.000 dólares. El gasto real fue de 2.000 dólares en tasas aeroportuarias.

Con una tarjeta de débito, sobre el mismo gasto, no se obtiene nada.

Dos detalles marcan la diferencia. El primero es reservar con muchos meses de antelación, porque los puntos necesarios suben a medida que se acerca la fecha. El segundo tiene que ver con los hoteles: en establecimientos de gama alta, como Ritz-Carlton y Four Seasons, reservar con la tarjeta adecuada puede dar derecho a créditos de hasta 350 dólares para gastar dentro del hotel.

Si tu empresa gasta cada mes decenas de miles de euros y quieres saber qué tarjetas puedes conseguir, el equipo de GloboBanks ofrece un primer análisis gratuito de tu perfil.

Solicita tu preanálisis gratuito.

Por qué las tarjetas americanas valen más que las europeas

Llegados a este punto, alguien piensa: «Ya tengo una Platinum italiana, y no funciona en absoluto así». Tiene razón, porque está comparando dos productos distintos.

Aunque el nombre sea el mismo, American Express de Estados Unidos y de Europa son empresas independientes, con acuerdos completamente distintos con aerolíneas y hoteles. Las tarjetas emitidas en Europa se comportan casi todas de la misma manera, con programas de puntos mucho menos generosos. Las americanas forman parte de un mercado enorme construido alrededor de los viajes, donde la competencia entre emisores ha llevado las ventajas a un nivel que en Europa no existe.

Por eso, salvo pocas excepciones, las mejores tarjetas de crédito del mundo están en Estados Unidos.

¿Se puede tener una tarjeta americana sin vivir en Estados Unidos?

Sí, y sin haber tenido nunca historial de crédito americano. Hace falta, sin embargo, una condición precisa: una empresa en Estados Unidos.

Las tarjetas de crédito siguen la geografía de la empresa.

Una empresa europea puede obtener tarjetas europeas; una LTD de Singapur obtiene tarjetas de Singapur. Si tu empresa tiene sede en Asia o en América Latina, en el 99% de los casos no podrás abrir una relación con un banco americano, y aunque lo consiguieras no recibirías las tarjetas, porque no eres una empresa local.

Con una empresa americana, en cambio, se puede construir un credit score incluso siendo no residente. La herramienta es el ITIN, un número de identificación fiscal para no residentes que no hay que confundir con el Social Security Number: el primero sirve para construir tu historial de crédito, el segundo tiene que ver con quien paga impuestos en Estados Unidos.

El proceso, sin embargo, hay que gestionarlo con cuidado.

En las páginas web de los emisores está el botón para solicitar la tarjeta, pero pulsarlo sin preparación casi siempre lleva a un rechazo, y cada rechazo daña el credit score, retrasando meses la tarjeta que quieres. Existen, sin embargo, formas de solicitud que no dejan rastro en la puntuación: aunque la tarjeta sea rechazada por ser demasiado pronto, se puede volver a intentar en el momento adecuado y conseguirla, sin tener que empezar de cero.

Y hay una ventaja que llega de inmediato: los bonos de bienvenida. Al completar el proceso, algunas tarjetas conceden incluso 200.000 puntos con un gasto de unos 10.000 dólares en los primeros meses, es decir, cuatro vuelos en business con dinero que habrías gastado de todos modos.

Amex Black Centurion: cómo obtenerla sin invitación

La American Express Black Centurion está considerada la tarjeta más exclusiva del mundo. No se puede solicitar: normalmente llega solo por invitación de American Express, tras años como cliente y millones gastados con sus tarjetas.

Su valor va más allá de las ventajas de viaje. Ofrece un conserje personal que organiza prácticamente todo, acceso a eventos reservados y, sobre todo, una red de personas que difícilmente conocerías en otro sitio, empezando por las salas Centurion en los aeropuertos.

Existe, sin embargo, un camino legal y estructurado para obtenerla incluso sin haber sido nunca cliente de American Express. GloboBanks tiene un acuerdo con el departamento Centurion de un país europeo donde el requisito es demostrar tener al menos 1 millón de euros, o el equivalente en otra divisa, en una cuenta private en un banco específico.

Los fondos no quedan bloqueados: simplemente hay que demostrar el patrimonio. El proceso está abierto a casi todas las residencias, excluidos los países sancionados o en situaciones geopolíticas críticas.

Otras versiones de la Centurion, como la emitida en los Emiratos Árabes, suelen exigir sumas bloqueadas y tienen límites importantes. La versión americana, en cambio, tiene una cuota de entrada de 10.000 dólares y una cuota anual de 5.000 dólares, y está reservada normalmente a quienes gastan millones cada año. Partiendo de la Centurion europea, más adelante también se puede iniciar el camino hacia la estadounidense.

Preguntas frecuentes

¿Tengo que ser residente en Estados Unidos para tener una tarjeta de crédito americana?

No. Hace falta una empresa americana y un ITIN, que permite construir el credit score incluso siendo no residente y sin historial de crédito en EE. UU.

¿Cuánto tiempo hace falta para conseguir las mejores tarjetas americanas?

Unos meses, porque el credit score hay que construirlo por etapas. Siguiendo el camino correcto se evitan los rechazos que lo ralentizarían.

¿Qué hace falta para la Amex Black Centurion sin invitación?

Demostrar un patrimonio de al menos 1 millón de euros, o el equivalente, en una cuenta private en una jurisdicción específica.

Cómo te acompaña GloboBanks

Nuestro equipo acompaña al cliente en cada paso, interactuando directamente con los relationship managers de los bancos socios: constitución de la empresa americana, obtención del ITIN, dirección y número de teléfono estadounidenses, apertura de la cuenta business en un banco físico americano y construcción de un credit score.

Para la American Express Black Centurion, gracias a nuestro acuerdo, el acceso llega en unos 30 días, sin invitación y sin haber sido nunca cliente de American Express.

Si tu empresa gasta cada mes y los vuelos en business todavía los pagas en efectivo, el equipo ofrece un primer análisis gratuito de tu perfil.

Contacta con el equipo para tu preanálisis.